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lunes, marzo 31, 2014

Una medicina llamada porquería

Suciedad necesaria
Cuando vemos a un crío lleno de mierda hasta las cejas, la reacción más normal que podemos ver de sus padres es la de estirarse de los pelos ante el espectáculo. El niño, seguro que llegará a casa con una sonrisa de oreja a oreja, pero a los padres -sobre todo a la madre- seguro que les dará un auténtico patatús. Quién más, quién menos que está leyendo estas letras se habrá llevado una reprimenda en su tierna infancia justamente por esta acción, la cual, para los ojos de algunas madres, es un auténtico atentado terrorista para con ellas. Sin embargo, esta acción, que pudiera ser una fuente de infecciones sin límite para el retoño, según los científicos no sólo no sería mala sino que, y aunque parezca lo contrario, sería hasta necesaria. Se trata de la Hipótesis de la Higiene.

Alergias cada vez más extendidas
Durante los últimos años, seguro que no se le habrá escapado a la atención, la cantidad ingente de casos de alergia que afectan tanto a niños como a adultos. Cosas que anteriormente no hacían ningún efecto, ahora resulta que somos tan alérgicos a ellas que incluso nos puede dar un choque anafiláctico y enviarnos al otro barrio. ¿Qué está pasando aquí? La contaminación ambiental, los continuos productos químicos que absorbemos por uno u otro canal, en definitiva, la falta de condiciones salubres, parece ser la respuesta más habitual ante ella, pero los investigadores están apuntado para otro lado como el propiciador de esta auténtica pandemia, y se han focalizado, justamente, en nuestros hábitos de higiene, especialmente con los niños.

Limpieza demasiado efectiva
En la actualidad, la gente nos duchamos cada día, nos lavamos las manos continuamente, lavamos la ropa varias veces por semana, fregamos el suelo con asiduidad, etc... todo ello imbuidos en una cierta obsesión de higiene de cara a evitar supuestamente las enfermedades. La higiene personal, por tanto, la hemos llevado al extremo y si bien, una cierta higiene es necesaria, resulta que, en pos de nuestros miedos socialmente aceptados, estamos limpiando demasiado, hasta el punto de llegar a afectar a nuestro propio sistema inmunológico.

Respuestas exageradas
Los investigadores se basan en el hecho de que el cuerpo, para poder generar defensas contra aquel agente invasor, necesita haber estado en contacto con él. Si, por efecto de una higiene excesiva, resulta que no nos llega ningún agente invasor, nuestro cuerpo se encuentra totalmente armado pero sin ninguna guerra que librar. Ello conlleva, por tanto, que acabe por actuar de forma exagerada ante la más mínima partícula extraña, intentando matar moscas a cañonazos, con el añadido de que estas "moscas", encima, son conocidas e inofensivas. 

Sistema inmunitario en desarrollo
Los niños, mediante sus juegos y sus cochinadas típicas estarían entrando en contacto con los diferentes patógenos, lo cual les permitirá desarrollar su sistema inmunitario y ser capaces de repeler con éxito todo tipo de pequeñas infecciones, potencialmente destructoras. Este sistema sería la base de actuación de las vacunas. No obstante, lo más gracioso es que el cuerpo, no solo necesita tener contacto con dichas partículas, sino que incluso tiene necesidad de coger mercenarios. Mercenarios biológicos que, con una higiene extrema, no se pueden desarrollar... con todo lo que ello puede comportar.

En este caso, el cuerpo, en contacto con ciertas bacterias y parásitos, produce una serie de respuestas inmunológicas que de otra forma no obtendría. El caso de la flora intestinal (tan loada por yogures y otros productos lácteos) sería un típico caso de este tipo de simbiosis bacteriana, pero no es el único, existiendo el caso de algunas lombrices intestinales sin cuyo concurso, hay gente que puede morir de asma.

Lombrices intestinales
El Ancylostoma duodenale, un pequeño parásito blanco de 1 cm de largo, que se transmite por consumo de verduras sin lavar o por caminar con los pies descalzos por sitios infectados y vive sobre todo en el intestino delgado, tiene una doble afección para el cuerpo humano. Por un lado, en caso de una infestación fuerte, la persona puede padecer anemia -al vivir de la sangre de la mucosa intestinal-, flojera crónica y un molesto picazón en el culete. No obstante -se desconoce exactamente el porqué- estos pequeños animales, ayudan al cuerpo a que no se desarrollen episodios de alergia alimentaria, asma e incluso diabetes, hasta el punto que algunos colectivos de afectados de asma severa, hacen un auténtico tráfico de estos parásitos, debido a los beneficios que les reporta en el tratamiento de su enfermedad.

Ni tanto, ni tan calvo
En definitiva, que tanto miedo social hemos generado en torno a las enfermedades y a las infecciones, que de tanto querer evitarlas, nos estamos provocando nuevas. El ser humano "civilizado" se ha convertido en una auténtica burbuja aséptica totalmente aislada de su entorno natural, lo cual le impide cualquier interacción biológica con el resto del mundo, y para el cual estaba preparado. Cierto es que esta interacción puede producir enfermedades, pero por no querer lo malo, tampoco estamos obteniendo lo bueno, volviendo exactamente al punto de partida, donde nuestro propio miedo nos produce justo lo que pretendemos evitar.

La próxima vez que vea a sus hijos hechos un Adán, y por mucho que alguna vez eche de menos a Herodes, recuerde que, posiblemente, los críos instintivamente sepan mejor lo que están haciendo que usted mismo. Al menos, seguro que llevarán una sonrisa en los labios.

Usted, no.

Sonría. Son niños.

Webgrafía

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Molt interessant. Ara, sobre l'excés d'higiene els pares no són ni de bon tros l'element més perillós. Lo més perillós de tot són les àvies. O m'equivoco?

AGENT TARONJA

Ireneu Castillo dijo...

Jejeje! Com ho saps! :-)

Anónimo dijo...

¿"Estirarse de los pelos"? Yo siempre había dicho "tirarse de los pelos".

Germán Queirolo dijo...

En el libro "Genoma" Mat Ridley comenta que el sistema inmunológico está prácticamente ajustado para combatir los parásitos intestinales y que la falta de estos, provoca la aparición de enfermedades autoinmunes.
Excelente artículo, a las madres jóvenes les comento que lavarles las manos a los niños más de un par de veces al día es innecesario y contraproducente, .. pero fracaso con total éxito.

Suso dijo...

Pues depende lo que comentas del lavado de manos. En época de resfriados y catarros, se convierte en la mejor arma contra su transmisión; además, debido a la gran cantidad de serotipos, es imposible que nos inmunicemos. Sólo cuando llegamos a los 80 años estamos inmunizados frente a un 30% y los evitamos en parte, pero somos pasto de las infecciones respiratorias bacterianas que acaban con el 30% de los ancianos. Así que ¡a lavarse las manos niños!

Anónimo dijo...

Anónimo, poco a poco el verbo "tirar" se ha convertido en "estirar". No tengo ni idea de por qué y sin que apenas nos hayamos dado cuenta, aun cuando tienen significados distintos. A mí me suena igual de mal que sustituir "tijeras" por "estijeras"

Anónimo dijo...

Muy, muy interesante.

Este fin de semana he estado con tres familias diferentes. Dos niños y una niña. La niña (creo) ya nació con un montón de alergias (al huevo, leche algunas verduras, atún, salsas...). Ahora parece que solo le ha quedado el huevo. Según el pediatra, es algo con lo que nacen y luego se adaptan. Igualmente sospechan que la alergia al huevo se le puede quedar, pero al menos se ha salvado de la peor alimentación del mundo. Lo malo es que ahora vive sobreprotegida, apenas varían los restaurantes donde cena y la madre sobre todo apenas le deja ir por el suelo o tocar cosas.

Los otros dos niños aunque tengan unos 3 años de diferencia, tienen unos padres que hacen exactamente lo que redactas, sobre todo con el bebé, imagino que por la poca edad que tiene. Los bebés experimentan llevando las cosas a la boca y así saber y conocer texturas, lo que está bueno de lo que no y por tanto el propio alimento.
Les dieron un regalo y manoseaba y mordía el lazo, todos sus juguetes, servilletas de la cafetería. Excepto el tete, que se cayó varias veces y no sobrevivió.

Olvidamos nuestra propia raza humana intentando llegar a un límite de supervivencia artificial que acaba dañándonos gravemente. Todo es justo en su medida. Cuando estamos en el vientre materno estamos protegidos de prácticamente todo. Pero cuando salimos al mundo, debemos ser nosotros quienes nos adaptemos a nuestra propia naturaleza.

Anónimo dijo...

Todo esto parece tener una buena base pero sería de aplicación solo a niños.
Dada la cantidad de adultos que desarrollan alergias en edades avanzadas (conozco casos de más de 60 años) no parece que hacer recaer todo el peso en que ahora "somo más limpios" sea la respuesta acertada.

No obstante, un tema interasante y a tener en cuenta

Anónimo dijo...

Dos cosas:

- por aquí se suele llamar entre las madres y padres la "vitamina M" (de mierda) que se sabe que es necesaria, por lo que ya has explicado.

- sin embargo, la esperanza de vida es cada vez mayor y cada vez somos más limpitos. Es una contradicción.

Anónimo dijo...

Llevaba tiempo dandole vueltas a esta idea y me ha encantado el articulo.
Yo me imagino nuestro sistema inmunitario como un ejercito.
Si tu ejercito lucha a diario, está entrenado y de las ordas que vienen a colonizar igual podemos alistar alguno.
Exactamente igual que el ejercito romano alistaba a los honderos mallorquines al ver la certeza de sus tiros y lo barato de su munición.
Un sistema inmunitario sano no necesita medicamentos.
Proverbio ayuvérico: Con una buena alimentación las medicinas no son necesarias, con una mala alimentación ninguna medicina es suficiente.
Habeis oido de algún africano con esclerosis? Investigad mentes inquietas ;)

Anónimo dijo...

Yo me quedo con el titular de una de las fotos: NI TANTO NI TAN CALVO.
La higiene es muy buena, es cierto, pero sin obsesionarse.
Hace 10 años cuando nacieron prematuramente mis mellizos,el pediatra - un hombre muy sensato - me recomendó NO utilizar esterilizador PARA NADA. Con agua y jabón vale y si se cae el "tete" al suelo, con agua no más.
Y aquí están, sanos y fuertes.

Camino a Gaia dijo...

Olvidarnos del bioma es olvidarnos de que somos ecosistema.