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jueves, abril 13, 2017

¿Por qué las monas de Gibraltar son una Cuestión de Estado?

Las monas, un asunto de primer orden
El peñón de Gibraltar es una reivindicación del gobierno español desde que Felipe V, en razón de los Tratados de Utrecht (ver Catalan Bay o los catalanes que tomaron Gibraltar), decidió cederlo a los ingleses para ser confirmado rey por la comunidad internacional. Los ingleses, dada la posición estratégica de la plaza (controlando la entrada del estrecho homónimo), no están dispuestos a devolverla fácilmente -para desgracia de los españoles- y han usado todas las triquiñuelas posibles para no hacerlo. Tal es el (interesado) apego a esta roca que no han dudado a seguir a pies juntillas, y a nivel oficial, la superstición según la cual Gibraltar dejará de ser británico cuando muera el último mono que allí habita.

Macaco hembra y cría
Una de las grandes atracciones turísticas del Peñón, a parte del tabaco sin aranceles, ha sido durante mucho tiempo la población de macacos que habitan en las partes altas de la montaña. La principal característica de las monas de Gibraltar o monas de Berbería (Macaca sylvanus) es que son el único primate -a excepción del hombre- que puede encontrarse en libertad en suelo europeo, aunque son relativamente fáciles de encontrar en los bosques del norte de África, ya que están adaptadas a la perfección al clima mediterráneo en el cual viven.

¿Quién defiende a quién?
El origen de estos animales en Gibraltar es desconocido. Unas teorías dicen que son restos de las poblaciones que existieron en la península durante la última glaciación -cosa harto improbable dado que no se han encontrado ningún tipo de fósil que lo demuestre-, otras, más fantasiosas, atribuyen su llegada a la existencia de una gruta subterránea que, por debajo del mar, conectaría con las montañas de Marruecos donde viven habitualmente. La realidad es más prosaica, y según parece fueron introducidas por los musulmanes durante la ocupación de la península entre el siglo VIII y el siglo XV, ya que según estudios genéticos efectuados, las poblaciones actuales provienen de dos lineas separadas de Marruecos y Argelia. Los ingleses por su parte, no dudan en atribuirse el origen de la introducción a ellos mismos -con el dudoso honor de ser dianas con patas para sus prácticas de tiro-, ignorando que hay documentos anteriores a la ocupación inglesa que ya los citan.

Alfred Holmes cuidando las monas
Sea como sea, las poblaciones de dichos monos nunca han sido demasiado altas, ya que la falta de recursos naturales en una zona tan reducida, así como la existencia de águilas en el roquedo, que depredaban las crías, no lo hicieron posible. Ello, junto a la interesada superstición de los ingleses, hicieron que el asunto de las monas se convirtiera en asunto de estado, quedando el cuidado de la población de macacos desde 1710 hasta 1991 en manos del Ejército de Su Majestad. Cuerpo armado el cual, cada cierto tiempo, tenía que transmitir un informe a Londres con un censo que incluyera el nombre -a cada uno se le ponía un nombre- y sexo de cada uno de los individuos de la colonia de micos.

Peñón de Gibraltar
Tal era el celo por dichas monas, que en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial y en plena batalla de Arnheim, y en viendo que la población de monas era peligrosamente bajo (entre 4 y 7, aunque las fuentes no se ponen de acuerdo), el mismísimo Sir Winston Churchill envió una orden según la cual la cantidad de monos tenía que aumentar hasta 24, instando a tomar las medidas que fueran necesarias para conseguirlo. Se trajeron monos desde Marruecos para aumentar la población, y a fe cierta que lo consiguieron.

Los macacos pueden ser molestos
Actualmente la población de monas de Gibraltar ha aumentado hasta casi 300 individuos gracias a los turistas (quienes les dan continuamente de comer a pesar de que está penado con multas de hasta 500 libras si lo hacen) lo que ha provocado que una población tan grande en un espacio tan pequeño -menos de 7 km2- no haga más que dar problemas. Si tenemos en cuenta los hábitos pícaros, cleptomaníacos, e incluso violentos de estos inteligentes animales (ver El macaco japonés, el eslabón perdido de la inteligencia humana) que los convierte en una molestia tanto para los turistas como para los propios habitantes del Peñón, resulta normal que se hayan planteado controlar la población, aunque a algunos "llanitos" no les haga mucha gracia una reducción de sus efectivos.

Los monos de Gibraltar, a pesar de todo, parece que tienen la existencia asegurada para mucho tiempo, e incluso su exceso de población podría ayudar a aumentar sus poblaciones en el norte de África donde está declinando debido a la desaparición del bosque mediterráneo. Visto lo visto y si de las monas depende, mucho nos tememos que, desgraciadamente para los nacionalistas españoles, Gibraltar tardará mucho tiempo en dejar de ser británica.

Desde el siglo XVIII al servicio de Su Majestad.
Art. Rev. 01/03/11 20.45 146v


Webgrafía

jueves, abril 06, 2017

Hoy, salimos: El Pou de la Beleta

Sant Boi de Llobregat, gracias a su posición estratégica al comienzo del Delta del Llobregat (ver El delta del Llobregat, una costa en retroceso) ha sido una zona ocupada desde antiguo y de paso obligado entre la orilla izquierda y la derecha del río. Esta ocupación ha creado un interesante casco antiguo que se ha ido extendiendo conforme que el antiguo pueblo se iba convirtiendo en ciudad. Es precisamente a las afueras de este casco antiguo, pero conservando un fuerte sabor a pueblo, que encontramos el restaurante que os relato a continuación: El Pou de la Beleta.

Restaurant El Pou de la Beleta

  • Nombre: El Pou de la Beleta
  • Dirección: Carrer Lluís Castells, 37 (ver mapa)
  • Población: 08830- Sant Boi de Llobregat (B)



Puntuación: 5/10


  • Servicio: Amable y atento
  • Ambiente: Adulto e informal
  • Tipo de comida: Cocina de mercado, mediterránea, popular catalana
  • Precio: Menú del día (primero, segundo, pan, bebida y postre) 11.50 €. Menú degustación, 35€.


Opinión:

El Pou de la Beleta es un restaurante ubicado en una casa antigua de Sant Boi que se caracteriza por el carácter acogedor que desprenden las paredes de piedra que la forman. El restaurante, al ocupar una casa estrecha, se ve obligado a ocupar tanto la planta baja como el primer piso, por lo que la sensación de estar encajonados es bastante acusada, y más si contamos que el acúmulo de la numerosa clientela produce un ruido que puede llegar a molestar bastante. No dispone de terraza para fumadores en la calle, si bien dispone del patio interior de la casa habilitado, donde encontraremos el pozo (cegado) que da nombre al local.

La comida que sirven, al menos en el menú del día que consumí, al principio promete mucho, ya que la presentación está muy lograda, sin embargo decepciona bastante, habida cuenta que la calidad de lo que entra por los ojos no es la misma que lo que entra por la boca. Tal vez fuera por ser menú del día, pero resulta harto sabido que éstos son la tarjeta de presentación de cualquier local, por lo que me sorprendería que en platos de carta no se siguiera la misma tendencia.

Ensalada de marisco encharcada de aceite y líquido, churrasco a la brasa que resulta ser adobado y demasiado aceitoso, cuajada con miel que no cumple expectativas y un té verde reducido a cuatro hojas que no ocupaban el fondo del cestillo, es el resultado de mi experiencia gastronómica en este local. Con todo, el ambiente, el servicio y el local fueron muy agradables, por lo que equilibran el cómputo final de un restaurante que, cuando trabaje la calidad del producto tanto como su presentación, sin duda, puede llegar a ser un gran referente de la cocina de la comarca.


Un restaurante que promete más de lo que cumple

sábado, marzo 25, 2017

Hoy, salimos: Casa Carmen

Ir a cenar mientras esperas a que se haga la hora del pase de una película es una de las actividades que más o menos hemos hecho todo el mundo, sobre todo cuando la proyección es tarde y el cine está ubicado en un centro comercial. 

En estas circunstancias, normalmente las opciones pasan por comer cualquier cosa rápida y que no te entretengan demasiado, por lo que la oferta de restauración en las cercanías del cine suele ceñirse a bocadillerías, tapas o sitios de fast-food. Sin embargo, en el Centro Comercial Gran Via 2 situado en L'Hospitalet de Llobregat, entre todo el surtido de comida paso-volando, hay un local que, si le gusta comer bien por un precio ajustado, vale la pena visitar: Casa Carmen.



Restaurant Platillos Casa Carmen

  • Nombre: Casa Carmen
  • Dirección: Avenida de la Gran Via, 75 (ver mapa)
  • Población: 08908- L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona)



Puntuación: 9/10

  • Servicio: Muy amable y atento
  • Ambiente: Adulto, informal
  • Tipo de comida: Cocina de mercado. Estilo internacional. 
  • Precio: Principales entre 7 y 15 euros; postres, unos 4-5 euros; cerveza mediana (solo sirven San Miguel) por 2,25 €

Opinión:

En la terraza del piso superior del centro comercial Gran Via 2, justo delante de la entrada del cine, encontramos las grandes vidrieras de Casa Carmen, un restaurante de interior bastante amplio y bien equipado que, decorado en colores blancos y negros, propone un ambiente especialmente agradable, apto tanto para grupos como para tranquilas cenas en pareja.

La comida, servida con diligencia (hemos de recordar que estamos al lado de unos cines), sorprende gratamente al utilizar ingredientes de mercado y de una cierta calidad. Los platos, con recetas muy cuidadas y con unas presentaciones que no esperaríamos para un restaurante ubicado en un centro comercial, sirven unas raciones muy adecuadas, sabrosas y a buen precio, que convidan a disfrutar de ellos olvidándose de las prisas de los horarios cinematográficos.

Destacable son el salmón a la plancha con verduritas y salsa tártara (en su punto y mucho sabor), así como el pollo tikka masala, que sobre un lecho de arroz basmati y una salsa de especias y leche de coco, eran un auténtico placer para la boca.  Asimismo, los postres son dignos de mención, habida cuenta que no son industriales, sino artesanos (el helado tiene los cristales de hielo típicos), dando un broche de calidad a una cena. Como reverso, la escasez de surtido de cervezas (sólo ofrecen San Miguel), aunque lo suplen con una variada carta de vinos. El vino blanco de la casa, afrutado y fresco, merece la atención.

En definitiva, Casa Carmen es un local muy agradable donde pasar un buen rato disfrutando de una buena cocina en un lugar donde jamás te lo esperarías encontrar. 


Cocina internacional de calidad en un lugar insospechado